Obamanía en Denver
Ante lo que se asemejó más a la clausura de los juegos olímpicos en Beijing que a una convención política, el Partido Demócrata de Estados Unidos cerró su campaña por la presidencia de Estados Unidos.
Al centro el evento estuvo el discurso de aceptación a la nominación, por parte de Barack Obama. Éste,a su vez, fue una mezcla refinada de retórica y poesía. El candidato hizo gala de una oratoria que le ha permitido ganar millones de simpatizantes generando una nueva moda: Obamania.
No se puede negar que aprovechó sus cuarenta minutos para sacudir a sus detractores quienes lo han calificado de ser suave e inexperto en política exterior; particularmente contra el terrorismo. Increpó al candidato republicano McCain diciendo que mientras aquél decía estar dispuesto a ir a buscar a Osama Bin Laden a las “puertas del infierno” - refiriéndose a declaraciones otorgadas por McCain – el republicano no se atrevía a buscarlo en la cueva donde se esconde el terrorista.
Igual protegió los derechos de los homosexuales a la vez que salía en defensa de aquellos que defienden el derecho a poseer armas; punto crítico para la derecha política.
Utilizó la tarima para ganarse el respaldo de algunos republicanos o indecisos, diciendo que no cuestionaba el patriotismo de nadie; recordando quer los soldados, ya sean estos, demócratas o republicanos, mueren bajo la misma bandera.
Pero al igual que la mayoría de quienes desean granjearse la simpatía de los votantes frustrados con el vaivén de Washington, Obama intentó distanciarse de la élite al recordar que él no cuenta con el pedigree de aquellos políticos de carrera. Eso deberá mostralo cuando llegue la hora de las próximas elecciones.
Indudablemente fue un momento histórico del que muchos quisieron participar. Fue extraño. Algo nunca visto. Hasta los comentaristas políticos, particularmente de la cadena de MSNBC, esos que están supuestos a mantener una posición balanceada y equitativa; repartieron flores y alabanzas hacia el senador por Illinois. Con ellos me recordaron a algunos de nuestros propios “analistas” que lo hacen tratando de asegurarse una posición en el nuevo gobierno.
El lleno fue total. Las personas y las emociones ya no cabían en el estadio Invesco de Denver. Pero como sabemos, plazas llenas no ganan elecciones. Resta pues, esperar la llegada del 4 de noviembre para saber si efectivamente Obama logró hacer llegar su magia a la mayoría de los electores.
Larry King, el comentarista de la cadena CNN lo puso en contexto: “Veamos si Obama puede maniobrar la transición de candidato a presidente”.