1ro de mayo-2006. Un año más tarde
Una de estas noches asistí a un encuentro que propició el club de prensa de Los Ángeles, en conjunto con el Departamento de Policía de Los Ángeles para discurrir sobre los sucesos del 1ro de mayo del año pasado, en el que efectivos de esa dependencia golpearon innecesaria e indiscrminadamenta a civiles y periodistas durante la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores. En representación del LAPD llegó el segundo jefe Michael Hillman.
Durante la mayor parte del intercambio de opiniones - luego de haber hablado Hillmanm - giró alrrededor de qué porqué los oficiales actuaron como lo hicieron, y qué efectos ha tenido esa acción entre las diferentes comunidades no nativas.
Creo que hubo demasiado interés y atención en la acción de la policía, como si en realidad de ellos hubiera sido toda la culpa. Me parece que el mismo Hilmann asumió esa actitud durante su presentación.
No pretendo eximirlos de responsabilidad en la conducta abusiva para con los asistentes al evento, ni con los periodistas, pero habiendo estado presente en el lugar de los hechos, estimo que la otra parte de la culpa la cargamos nosotros al rehusar obedecer las instrucciones de los agentes policíacos que ordenaban despejar las calles y movernos hacias las aceras.
Veo en esta actitud de rebeldía e indisciplina, mucho de nuestra cultura que se opone al orden y a la autoridad. En nuestros paises es natural, muchas veces por caracter político y gracias al abuso del que hacen gala las autoridades, el oponernos y desobedecer las instrucciones de la policía.
Me pareció percibir desde el primer momento cuando se ordenaba subirse a las aceras. Desafortunadamente eso fue aprovechado por un grupo de instigadores que encontraron eco entre muchos de los participantes, lo cual prendió la mecha del desorden.
Por su lado los policías llevaban órdenes de “limpiar el parque”, según lo admitió Hillmann. Como si se tratara de una zona de guerra. De capturar posiciones enemigas. Ahí pecó el LAPD. Ambas posturas causaron uno de las alteraciones del orden más notorias en la historia de Los Ángeles.
Viéndolo en retrospectiva, no se puede decir que ninguno de los dos bloques “ganó”, pues no era competencia. Pienso sinembargo, que los beneficiados resultaron siendo los agentes del servicio de policía de la agencia de inmigración, pues durante los eventos que tuvieron lugar esta año, la asistencia fue mínima, casi nula.
Indudablemente, las múltiples redadas por parte de Inmigration and Custom Enforcement (ICE), ha ejercido fuerte influencia en el ánimo de las personas. Sienten que su presencia en uno de esos actos puede costarles su libertad y/o su deportación, para quienes no han legalizado su situación en el país.
En resumen, considero que los sucesos del 1ro de mayo del 2006 tuvieron un efecto boomerang entre la comunidad. En vez de conseguir aglutinar a los que apoyan una reforma migratoria y consolidar un grupo sólido a nivel nacional, se redujo considerablemente el interés por salir a las calles a reclamar el derecho que varios millones de indocumentados,, desean.
El movimiento pro inmigrante en Los Ángeles, está débil. Agoniza.